lunes, 8 de mayo de 2017

Como siempre, la noche.
Como siempre, el silencio, la duda,
el miedo.
El lápiz, quizás, esa puerta entreabierta
al arrepentimiento y al olvido.
Ya nada es real, todos los días son idénticos.
Todo vuelve, se repite.

Este ánimo vacío, nihilista, atenaza.
Me aprisiona, me miente y me dice la verdad.
¿Qué parte de mí es la que habla?

¿Qué hago los días que no quiero estar contigo?
¿Valen más que los que sí quiero?
¿De dónde vienen pensamientos tan distintos?
¿Qué es lo que hace cambiar?
... ¿Qué cambia?

Soy algo distinto cada día.
No creo que mejor o peor,
sin embargo, irremediablemente,
lo pienso.

Esta inútil queja
por un hoy que no termina nunca,
por ese mañana que no llega jamás.

martes, 4 de abril de 2017

Es una costumbre,
es algo aprendido,
alzar la vista al tiempo.

Mañana, y mañana, y mañana...

Se ve cielo azul en su reflejo.
Nada me pesa; hoy vuelo.
Me asomo a la ventana, 
veo el buen azul,
las nubes pluriformes...
El día me sonríe
y yo me dejo hundir en su boca.

Mañana, y mañana, y mañana...

Parece que va a llover.
Promete la tierra convertirse en barro,
temen mis pies caminar por él.
Me asomo a la ventana,
veo un buen azul,
las nubles pluriformes...
Me quedo mirando al día,
pienso:
<Con esto me basta> 

Mañana, mañana...

Parece que va a llover.
Quiere el río beber de ese agua,
teme mi calor que anegue mi piel.
Me asomo a la ventana,
casi con los mismos ojos
con los que lo hice ayer,
y veo un buen azul,
las nubes con sus múltiples formas...
Me quedo mirando al día,
pero pienso:
<hoy no es suficiente>

Será, que yace mi cuerpo helado bajo el río.
Será que es esto barro lo que pisan mis pies.